Cambios en la Embarazada

 

 

CAMBIOS FÍSICOS: El cuerpo de la mujer presenta grandes modificaciones en cuanto al equilibrio hormonal, funcionamiento de diversos órganos, regulación del metabolismo, senos, útero, etc.

        Durante los primeros meses pueden darse nauseas, estreñimiento, fatiga, mayor frecuencia en la micción, cambios en la piel, aumento de las mamas, etc.

        Del tercer al sexto mes se pueden empezar a sentir los movimientos del feto y oír los latidos de su corazón a través de aparatos especiales.

        La areola de los pechos aumenta y se oscurece. Suele aparecer una línea oscura entre el pubis y el ombligo. A veces aparecen manchas pequeñas en el rostro.

        En el último trimestre se experimenta un mayor aumento en el peso.

        La mujer embarazada también sufre trastornos motores, que son molestias provocadas directamente por la presencia del niño en el útero. Es el caso de los calambres, dolores del costado, de riñones, etc.

        En los dos o tres últimos meses del embarazo suele aparecer una dificultad en respirar por la presión del útero sobre los pulmones.

 

CAMBIOS FISIOLÓGICOS: La mujer se siente cansada y sin ganas de hacer nada. Se verá afectada por frecuentes crisis de insomnio. Se experimenta fatiga muy frecuentemente.

        Por la acción del cuerpo amarillo persiste la subida de la temperatura basal (sube 4 o 5 décimas sobre los 37°C). Este aumento suele desaparecer pasado el quinto mes de gestación.

        Otro cambio es a nivel de sistema nervioso, la mujer embarazada suele ser más emotiva e impresionable.

        Los genitales adquieren un color azulado y lívido muy característico. El cambio físico más evidente es el incremento en el volumen del útero, que puede llegar  a tener una capacidad de 4 o 5 litros.

CAMBIOS PSICOLÓGICOS: Durante el embarazo se van produciendo ya en la mujer una evolución psicológica correlativa a la evolución fisiológica. La actitud de la mujer embarazada durante el primer trimestre depende en gran medida de su salud psíquica, de su capacidad de ver al bebé dentro de su vientre y de anticipar su llegada.

        Las primeras reacciones serán muy diferentes dependiendo de si el embarazo es o no deseado, aunque en la mayoría de los casos se dan sentimientos ambivalentes de deseo y rechazo.

        El segundo trimestre es considerado como el período de tranquilidad. Alrededor del cuarto o quinto mes se acepta más el embarazo y el deseo de tener el hijo.

        En el tercer trimestre el hijo pasa a ser el único centro de interés. Existe una gran angustia ante el temor del parto o daño físico.

        Ningún especialista discute hoy en día la importancia de un equilibrio psíquico de la mujer embarazada, ya que constituye un elemento muy importante para el normal desarrollo del embarazo.